Recuerdos de una molécula
Deleuze
Yo abogo por relaciones moleculares con los autores que leen. Encuentren lo que les gusta, no pasen jamás un segundo criticando algo o a alguien. Nunca, nunca, nunca critiquen. Y si los critican a ustedes, digan: «De acuerdo» y sigan, no hay nada que hacer. Encuentren sus moléculas. Si no las encuentran, ni siquiera pueden leer. Leer es eso, es encontrar vuestras propias moléculas. Están en los libros. Vuestras moléculas cerebrales están en los libros, y es preciso que encuentren esos libros. Yo creo que nada es más triste en los jóvenes en principio dotados que envejecer sin haber encontrado los libros que verdaderamente hubieran amado. Y generalmente no encontrar los libros que uno ama, o no amar finalmente ninguno, da un temperamento... y de golpe uno se hace el sabio sobre todos los libros. Es una cosa rara. Nos volvemos amargos. Ustedes conocen la especie de amargura de ese intelectual que se venga contra los autores por no haber sabido encontrar a aquellos que amaba... el aire de superioridad que tiene a fuerza de ser tonto. Todo eso es muy enojoso. Es preciso que, en última instancia, sólo tengan relación con lo que aman.

Libro, "En medio de Spinoza". Editorial Cactus
Rizoma
Sabiduría de las plantas: incluso cuando tienen
raíces, siempre hay un afuera en el que hacen rizoma con algo: con el viento, con un animal, con el hombre (y también un aspecto por el que los animales hacen rizoma, y los hombres, etc). "La embriguez como irrupción triunfal de las plantas sobre nosotros". Continuar siempre el rizoma por ruptura, alargar, prolongar, alternar las líneas de fuga, variarla hasta producir la línea más abstracta y más tortuosa de n dimensiones, de direcciones quebradas. Conjurar los flujos desterritorializados. Seguir las plantas: comenzar fijando los límites de una primera línea según círculos de convergencia alrededor de singularidades sucesivas; luego ver si en el interior de esa línea se establecen nuevos círculos de convergencia con nuevos puntos situados fuera de los límites y en otras direcciones.Escribir, hacer rizoma, ampliar nuestro territorio por desterritorialización, extender la línea de fuga hasta lograr que englobe todo el plan de consistencia en una máquina abstracta. "Empieza por acercarte a tu primer planta y observa atentamente cómo corre el agua de lluvia a partir de ese punto. La lluvia ha debido transportar las semillas lejos. Sigue los surcos abiertos por el agua, así conocerás la dirección de su curso. Ahora es cuando tienes que buscar la planta que en esa dirección está más alejada de la tuya. Todas las que crecen entre esas dos son tuyas. Más tarde, cuando estas últimas esparzan a su vez sus semillas, podrás, siguiendo el curso de las aguas a partir de cada una de esas plantas, ampliar tu territorio" (Don Juan a Castaneda)
Deleuze y Guattari, Mil Mesetas
Policias y jueces internos
Por muy actual y poderoso que sea en muchos países, el viejo fascismo ya no es el problema de nuestro tiempo. Se esta instalando un Neofascismo en comparación con el cual el antiguo quedará reducido a una forma folklórica (…) En lugar de ser una política y una economía de guerra, el neofascismo es una alianza mundial para la seguridad , para la administración de una paz no menos terrible, con una organización coordinada de todos los pequeños miedos, de todas las pequeñas angustias que hacen de nosotros unos microfasistas encargados de sofocar el menor gesto, la menor cosa o la menor palabra discordante en nuestras calles, en nuestros barrios y hasta en nuestros cines
La Etica de Spinoza

Etica, libro 3, escolio (b)
(...) Nadie sabe de qué forma o con qué medios mueve el alma al cuerpo, ni cuantos grados de movimiento puede imprimirle y con qué rapidez puede moverlo. De donde se sigue que , cuando los hombres dicen que esta o aquella acción del cuerpo procede del alma que tiene dominio sobre el cuerpo, no saben lo que dicen y no hacen sino confesar con especiosas palabras que ignoran la verdadera causa de aquella acción que no les sorprende nada[.]
Etica, libro 3, escolio (d)
¿No enseña también la experiencia que, por el contrario, mientras el cuerpo está inerte, también el alma es inepta para reflexionar? Pues, cuando el cuerpo reposa en el sueño, el alma permanece adormilada al mismo tiempo que él y no tiene, como en la vigilia, la potestad de reflexionar. Además, creo que todos habrán experimentado que el alma no es siempre igualmente apta para pensar sobre un mismo objeto, sino que, cuanto más apto es el cuerpo para que en él se avive la imagen de este o de aquel cuerpo, tanto más apta es también el alma para contemplar este o aquel objeto.
Filosofía y creación

¿Qué es la filosofía? ¿Qué es lo que hace un filósofo? ¿De qué se ocupa?
Si pensamos que las definiciones que buscan lo verdadero, o buscan la sabiduría no son adecuadas, ¿habrá pues una actividad filosófica? Quisiera decir muy rápidamente, cómo reconozco un filósofo en su actividad. No podemos confrontar las actividades más que en función de lo que ellas crean y de su modo de creación. Basta preguntar, ¿qué es lo que crea un carpintero? ¿Qué es lo que crea un músico? ¿Qué crea un filósofo? Un filósofo, es para mi, alguien que crea conceptos. Esto involucra muchas cosas: que el concepto sea algo por crear, que el concepto sea el término de una creación.
Relatos de el Viejo Antonio
Subcomandate Marcos
-¿Hasta cuándo seguiremos caminando?
-Eso es más fácil de saber -dijeron los dioses que nacieron el mundo-. Cuando su mirar pueda mirar su espalda. Sólo basta que caminen en círculo, hasta darle la vuelta a su paso y se alcancen a sí mismos. Cuando caminen bastante y alcancen a mirar su espalda, aunque sea de lejos, entonces ya acabaron, hermanitos y hermanitas -dijeron los dioses primeros cuando ya se empezaban a dormirse.
Y muy contentos se pusieron los hombres y mujeres verdaderos porque ya sabían que sólo tenían que caminar en círculo hasta que alcanzaran a ver su espalda. Y un buen rato se pasaron así, caminando para alcanzar su espalda y ya después se detuvieron un rato a pensar por qué no acababan de caminarse y se dijeron:
-Mucho cuesta esto de alcanzar el principio para llegar al final. No se acaba esto de caminar y mucho dolor sale de pensar cuándo llegaremos al principio para terminar nuestro paso-. Y unos y unas se desanimaron y ahí nomás se quedaron sentados, enojados porque el camino hacia el principio para llegar al final no se acababa.
Pero otros y otras se siguieron caminando con muchas ganas y dejaron de pensar de cuándo van a llegar al principio para alcanzar el final y mejor se pusieron a pensar en el camino que se iban caminando y, como era en círculo, en cada vuelta querían hacerlo mejor y cada vuelta que daban, pues mejor les salía el paso, y entonces se estaban contentos y mucho contento les daba eso de caminarse y un buen rato estuvieron caminando y, sin dejar de caminarse, se dijeron:
-Está alegre este camino que somos, caminamos para hacerlo más bueno el camino. Somos el camino para que otros se caminen de un lado a otro. Para todos hay principio y fin en su camino, para el camino no, para nosotros no. Para todos todo, nada para nosotros. Somos el camino pues, tenemos que seguirnos.
Y para que no se olvidaran, un círculo se dibujaron en la tierra y andando en círculo todo el mundo se caminaban y caminan los hombres y mujeres verdaderos. No terminan ni acaban en su lucha por hacer mejor el camino, por hacerse mejores. Por eso después los hombres se creyeron que el mundo es redondo, pero qué va a ser, esta bola que es el mundo no es más que la lucha y el camino de los hombres y mujeres verdaderos, caminando siempre, queriendo siempre que el camino les salga mejor de los pasos que caminan. Caminando siempre no se tienen ni principio ni fin en su caminadera. Ni cansarse pueden los hombres y mujeres verdaderos. Siempre quieren alcanzarse a sí mismos, sorprenderse por detrás para encontrar el principio y así
llegar al final de su camino. Pero no lo van a encontrar, lo saben y no les importa ya. Lo único que les importa es ser un buen camino que trata siempre de ser mejor...
Invertir el platonismo
Sobre la odediencia y la moral

Para integrar a Sócrates a este modelo de la razón especulativa, Platón lo presenta como el creador de la razón moral, incorporando la necesidad de obedicencia a la ley como modo de producir verdad. Si la verdad no esta totalmente clara, sí tiene que estarlo la moral. Porque el acto de pensamiento es obedecer a las leyes de la ciudad (...)
Eata razón especulativa y esta razón moral son fundamentales para sostener la idea de un gobierno. Se trata de que las formas dominen el caos de la materia y, para eso, se necesita crear la buena forma y promover la obediencia a ella (...)
Al mismo tiempo que se esta fundando el principio de semejanza, se esta indicando que el sujeto debe ser bien gobernado para alcanzar las escencias que están separadas de él. La subjetividad platónica que aspira a la semejanza es una subjetividad que nace en falta.
Deleuze, en su tecto "Platon y el simulacro", nos muestra que la misión política de esta filosofía es la selección de cuáles deben ser los verdaderos pretendientes al poder de la ciudad. Esto se logra a través de detección de los simulacros que transportan los falsos pretendientes. Para una esencia, existen una variedad de predicados. El asunto será saber cuáles son los verdaderos predicados para detectar a los verdaderos pretendientes.
En los cínicos que continúan a Platón, la subjetividad no debe ser creada en cuanto a la adecuación de la escencia y la forma. Tanto la materia como la forma son creadas en relación con cómo los sujetos se agencian a ellas. El caos no es tal caos, sino materia potencial que, a partir de diferentes agenciamientos, produce diferentes formas. Pensar para una filosofía es pensar las escencias y para otras es pensar los agenciamientos. Pensar los agenciamientos es pensar lo que se articula, lo heterogéneo, lo diverso.
Osvaldo Saidón
La lucha por una nueva subjetividad
Puede decirse, en general, que hay tres clases de
luchas: contra formas de dominación (étnica, social y religiosa); contra formas de explotación que separan a los individuos de lo que ellos mismos producen; contra lo que sujeta al individuo a su propia identidad, y de este modo lo somete a otros (luchas contra la sujeción contra formas de subjetividad y sumisión).Creo que ustedes podrán encontrar en la historia numerosos ejemplos de estos tres tipos de luchas, ya sea de forma aislada o combinadas entre sí. Pero aún cuando aparezcan combinadas las más de las veces una de ellas han de prevalecer. Por ejemplo, en las sociedades feudales prevalecieron las luchas contra las formas de dominación étnica o social, aunque la explotación económica pudo haber sido muy importante entre las causas de revueltas.
En el siglo XIX la lucha contra la explotación pasó al primer plano. Y hoy en día, y es la lucha contra las formas de sujeción -contra la sumisión de la subjetividad- la que deviene cada vez más importante, aunque las luchas contra la dominación y explotación no han desaparecido. Todo lo contrario.
Michel Foucault
Velocidades y lentitudes
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Deleuze
Introducción a la vida no fascista
Prólogo de Foucault al Anti-edipo (fragmentos)
Sería un error leer el Anti Edipo como la nueva referencia teórica (ustedes saben, esa famosa teoría que nos han anunciado tan a menudo: la que ha de englobarlo todo, la que finalmente totaliza y tranquiliza, aquella que nos aseguran que tanto necesitamos en esta época de dispersión y especialización carente de ‘esperanza’). No debemos buscar una ‘filosofía’ en esta profusión extraordinaria de nociones nuevas y de conceptos-sorpresa: el Anti Edipo no es un Hegel ostentoso.
Creo que la mejor manera de leer el Anti Edipo es abordándolo como un ‘arte’ en el sentido expresado, por ejemplo, en el término ‘arte erótico’. Al apoyarse en las nociones aparentemente abstractas de multiplicidades, flujos, dispositivos y conexiones, el análisis de la relación del deseo con la realidad y con la máquina capitalista aporta respuestas a preguntas concretas. Preguntas que no se preocupan tanto por el por qué de esto o aquello sino por el cómo proceder. ¿Cómo se introduce el deseo en el pensamiento, en el discurso, en la acción? ¿Cómo puede y debe desplegar sus fuerzas el deseo en la esfera de lo político e intensificarse en el proceso de derrocar el orden establecido? Ars erotica, ars theoretica, ars politica.

De allí provienen los tres adversarios a los que se enfrenta el Anti Edipo. Tres adversarios que no poseen la misma fuerza, que representan diversos grados de amenaza, y a los que este libro combate con medios diferentes:
1) Los ascetas políticos, los militantes tristes, los terroristas de la teoría, aquellos que querrían preservar el orden puro de la política y del discurso político. Burócratas de la revolución y funcionarios de la Verdad.
2) Los técnicos del deseo, lamentables: los psicoanalistas y semiólogos de cada signo y cada síntoma, que quisieran reducir la multiplicidad del deseo a la ley binaria de la estructura y la falta.
3) Por último, el mayor enemigo, el adversario estratégico (la oposición a sus otros enemigos es más un compromiso táctico): es el fascismo. Y no sólo el fascismo histórico de Hitler y Mussolini -quienes tan bien supieron movilizar y utilizar el deseo de las masas- sino también el fascismo que se halla dentro de todos nosotros, dentro de nuestras cabezas y nuestras conductas cotidianas, el fascismo que nos hace amar el poder, desear aquello mismo que nos domina y nos explota.
Yo diría que el Anti Edipo (con perdón de sus autores) es un libro de ética, el primer libro de ética que se haya escrito en Francia en mucho tiempo (tal vez eso explica por qué su éxito no se limitó a un público en particular: ser anti-edípico se ha vuelto un estilo de vida, un modo de pensar y de vivir).
¿Cómo evita uno ser fascista aún cuando (especialmente cuando) uno cree ser un militante revolucionario? ¿Cómo librar de fascismo nuestro discurso y nuestros actos, nuestro corazón y nuestros placeres? ¿Cómo descubrir el fascismo arraigado en nuestro comportamiento? Los moralistas cristianos buscaban las huellas de la carne asentadas en los repliegues del alma. Deleuze y Guattari, por su parte, están al acecho de las más pequeñas huellas del fascismo en el cuerpo.
En un modesto homenaje a San Francisco de Sales, podría decirse que el Anti Edipo es una Introducción a la vida no fascista.
Este arte de vivir, contrario a todas las formas de fascismo, estén presentes o a punto de aparecer, se acompaña de cierto número de principios esenciales, que resumiría de la manera siguiente si debiera hacer de esta gran obra un manual o una guía para la vida cotidiana:
Liberad la acción política de toda forma de paranoia unitaria y totalizante.Desarrollad la acción, el pensamiento y los deseos por proliferación, yuxtaposición y disyunción, no por subdivisión o jerarquización piramidal. Libráos de las viejas categorías de lo Negativo (la ley, el límite, la castración, la falta, la laguna) que el pensamiento occidental ha considerado durante tanto tiempo sagradas como forma de poder y modo de acceso a la realidad. Preferid lo positivo y lo múltiple, la diferencia a la uniformidad, los flujos a las unidades, los dispositivos móviles a los sistemas. Considerad que lo productivo no es sedentario sino nómada.
No penséis que haya que estar triste para ser un militante, aun cuando lo que se combata sea abominable. Es la conexión entre el deseo y la realidad (y no su retirada hacia las formas de la representación) lo que posee fuerza revolucionaria.No utilicéis el pensamiento para basar una práctica política en la Verdad; ni la acción política para desacreditar una línea de pensamiento como si ésta no fuera más que especulación pura. Utilizad la práctica política como un intensificador del pensamiento, y el análisis como multiplicador de las formas y los ámbitos de intervención de la acción política.
Diferencia entre moral y ética

En una moral tenemos la siguiente operación: usted hace algo, dice algo, usted lo juzga por sí mismo. Es el sistema del juicio. La moral es el sistema del juicio. Del doble juicio: usted juzga por sí mismo y es juzgado. Los que tienen un gusto por la moral son los que tienen un gusto por el juicio. Juzgar siempre tiene una instancia superior al Ser, implica siempre algo superior a una ontología, implica siempre un más que el Ser: el Bien que hace ser y hace actuar es el Bien superior al Ser; es lo Uno. El valor expresa esa instancia superior al Ser. Entonces, los valores son el elemento fundamental del sistema del juicio.
La individuación
Gilbert Simondon
«Captar la ética en su unidad exige que
acompañemos la ontogénesis: la ética es el sentido de la individuación, el sentido de la sinergia de las individuaciones sucesivas. Es el sentido de la transductividad del devenir, sentido según el cuál en cada acto reside a la vez el movimiento para ir más lejos y el esquema que se integrará a otros esquemas; es el sentido según el cuál la interioridad de un acto tiene un sentido en la exterioridad. Postular que el sentido interior es también un sentido exterior, que no existen islotes perdidos en el devenir, ni regiones enteramente cerradas sobre sí mismas, ni autarquía absoluta del instante, es afirmar que cada gesto posee un sentido de información y es simbólico en relación con la vida entera y con el conjunto de las vidas. Existe ética en la medida en que existe información, es decir significación que supera una disparidad de elementos, de seres, y que de este modo hace que lo que es interior sea también exterior. El valor de un acto no es su carácter universalizable según la norma que él implica, sino la efectiva realidad de su integración en una red de actos que es el devenir. Se trata efectivamente de una red y no de una cadena de actos; la cadena de actos es una simplificación abstracta de la red; la realidad ética está estructurada en red»Publicado por la Editorial Cactus y Ediciones la Cebra. Agosto 2009
Producción Bornoroni de Carlos Bergliaffa y Sebastian Puente
Editorial Cactus
Filosofia: concepto/afecto/percepto
Clase de Deleuze 1983
(...) He aquí a grosso modo el tema sobre el cual quisiera girar hoy, es que no comprendemos para nada lo que es la filosofía cuando la definimos solamente como un arte... o una disciplina de los conceptos... y sin embargo ella es eso... entonces vuelvo a aferrarme a eso que decíamos la última vez sobre Nietzsche, pero la filosofía es otra cosa, porque un concepto, si tratamos solamente un concepto, eso no tiene gran interés, es satisfactorio para la inteligencia y pues, aún es necesario amar... algo así. Pero a mi modo de ver, nunca los conceptos han sido separables de otras dos cosas, y esas otras dos cosas, hay que nombrarlas, no por la armonía de la comparación, hay que llamarlas: los afectos y los perceptos.Y un concepto es cero, pero cero, cero, cero, si no cambia la naturaleza de sus afectos. Primero y segundo, si no les aporta nuevos perceptos... ¿Qué quiere decir eso? Sientan que es muy nietzscheano... entonces un concepto, suponemos, es algo inteligible, es una inteligibilidad... digo: cualquier concepto debe estar referido a un afecto, y a cualquier concepto hay que preguntarle: ¿cuáles nuevos afectos me aporta? Pero eso no sería nada aún, ustedes verán, hace falta, simplemente él no lo dice, ustedes tienen un concepto, bueno, él no dice los nuevos afectos que aporta. Eso es de ustedes... los conceptos, son de diferente tipo, pueden ser científicos, pueden ser filosóficos. Bueno, no entro en la cuestión de cual es la diferencia... pero de todas maneras, aun cuando sean conceptos científicos... no sabemos en que eso cambia nuestros afectos, hasta tanto no comprendamos el sentido del concepto. Yo diría ¿qué es eso? Si retomamos la pregunta del sentido, ¿qué quiere decir el sentido, el sentido de una proposición? Para encontrar el sentido de una proposición, a mi modo de ver, es necesario de entrada volver a un concepto... o hay que designar el concepto del cual ella depende, y enseguida, hay que descubrir dos cosas: ¿a qué afectos está ligado ese concepto? y ¿qué es lo que ese concepto me hace percibir? Sub-entendiendo que yo no percibía antes de esa manera. En otras palabras, cualquier concepto es inseparable de un afecto y de un percepto... o de muchos. Quiero decir: lo que usted está en derecho de exigirle a la filosofía, si le interesa la filosofía, es que, cuando usted se propone, o lo que usted esta en derecho de exigirle a la ciencia, igualmente, es darle, inspirarle a usted nuevos afectos, pues de todas maneras lo hará, aún si usted no lo sabe, entonces mejor saberlo... y hacerlo percibir nuevas cosas, inspirarle nuevos afectos. Aquí quisiera tomar fórmulas, fórmulas muy frecuentes en ciertos filósofos: es aumentar, finalmente, es aumentar su potencia de existir... empleo aquí un término que sería como común a Nietzsche y a... y a Spinoza: modificar su potencia de existir. Seguramente ustedes pueden moverse, para dejar, o... no es posible... si bien yo llegaría a una definición muy, muy rara, de apariencia muy extraña del concepto…
Los conceptos de los que digo: hasta que usted no encuentre las afecciones que le están ligadas, que afectos le están ligados, en qué y de qué maneras ellos los afectan y en qué y qué es lo que ellos les hacen percibir. Son los dos problemas. En otros términos, para hablar muy simplemente, es necesario que cambie su manera de sentir, aún sobre puntos minúsculos, es necesario que usted vea cosas, que, pero que usted vea en el sentido de la percepción, cosas que, ante todo, usted no veía. Quiero decir en ese sentido, que cualquier concepto es... pulmonar y visionario... en fin encontraría una mejor palabra, es decir que es inseparable de afectos y de perceptos. Y los ingleses, los ingleses, lo han visto muy bien, James, por ejemplo, el hermano de Henri, William James, proponía una filosofía que realmente se tallaría sobre perceptos, y decía: ningún concepto sin percepto. Más aún, decía los conceptos, decía que no le interesaban. Lo que él hacía era nuevos perceptos, nuevas maneras de percibir... ahora yo, creo que hay más una trinidad concepto/afecto/percepto... que es fundamental, pero un concepto, es una inteligibilidad que sólo adquiere su sentido por los afectos a los cuales está ligado en tanto que concepto... y los perceptos, los nuevos perceptos que nos da. Un autor como Bergson, también ha insistido igualmente, enormemente, enormemente, sobre esto. Un concepto, es una nueva manera de recortar el mundo. En un concepto, usted ensambla cosas que, hasta ahora, estaban, estaban desunidas, eran extrañas las una a las otras, y al contrario y al mismo tiempo, usted separa aquellas que hasta ahora estaban reunidas. Si usted siente una necesidad de reunir lo que hasta ahora ha estado separado, y de separar lo que hasta ahora ha estado reunido, en ese momento usted puede decir: tengo un concepto. Es decir que usted induce una nueva manera de percibir, usted hace ver algo, pero igualmente el concepto no es inocente: modifica una potencia de existir; pudiendo disminuirla o aumentarla. Eso es un afecto. Un afecto, es una variación de la potencia de existir, es una variación de la fuerza de existir. Entonces la verdadera trinidad filosófica es el concepto, el afecto, el percepto...
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ENLACE DIRECTO: http://clasesdeleuze.blogspot.com/2009/04/clase-de-deleuze-1983.html

